Es uno de los rostros más conocidos y una de las voces más reivindicativas del arrabal. Defensor a ultranza del barrio. Siempre, contra viento y marea. Un trianero libre sólo comprometido con un único bando: el ‘partido trianerista’.

Ángel Bautista Guerrero es un luchador incansable por y para el barrio de Triana. Durante tres años, estuvo alejado del mismo, muy a su pesar. “Yo trabajaba en Sevilla como técnico de refinerías de aceite, pero mi empresa cerró debido al síndrome tóxico de la colza, y por mi implicación sindical, por luchar tanto por los convenios de la industria del aceite, tuve que exiliar a Córdoba”, explica Bautista.

En la distancia recibía por correo postal la revista Triana, lo cual le servía de cordón umbilical con el barrio. Los años convulsos le provocaron el destierro pero finalmente, a su regreso, encontró trabajo en su gremio.

Así, lleva 40 años al frente del arrabal, combatiendo en defensa de Triana. “Yo sólo me comprometo a trabajar por el barrio, y en el momento los políticos hacen lo contrario, saben que me tienen enfrente”, apunta Bautista. Esa persistencia y tenacidad le ha llevado a ser testigo y representante de asociaciones y protestas. “La primera manifestación que se hizo en Triana, hace ya 36 años, tuvo lugar en la calle Dornillo, por la zona de la torre Mapfre, porque se arrió por una filtración de agua y cortamos la calle, que no era cuestión baladí en aquella época”, expresa conmovido al tiempo que recuerda que, su mujer, embarazada de 7 meses, también estuvo presente, “es una trianera más guerrillera que yo”.

Fue uno de los fundadores de la plataforma Triana Viva, disuelta tras dos años y medio de vida. Pero su espíritu reivindicativo le hizo constituir, junto a Pepe González, la Plataforma Trianera hace tres años con el objetivo de volver a unificar las protestas de varias asociaciones y llevarlas a cabo de forma unitaria. “La creamos cuando se propuso peatonalizar San Jacinto, el problema era la forma en que se hacía, queríamos saber si existía un estudio de impacto, seguridad y evacuación, y nos atacaron mucho a Pepe y a mí”, confiesa Bautista. Ataques que se convirtieron en insultos en su web y tuvo que poner fin a la entrada de comentarios en su blog.

Pero nada ni nadie consigue silenciar a este trianero de pro. Ni siquiera, los duros momentos que ha atravesado en los últimos años en la batalla contra el cáncer han hecho que desista de su empeño y ahínco por defender al barrio. Un amor incondicional por su Triana querida que siente, cada vez, más deshumanizada. Un protagonista fundamental de la historia del arrabal.