Hablar de los Salesianos es hablar de toda una institución en el barrio de Triana. Casi ochenta años en el arrabal dan fe de esa consolidación y del irrefutable servicio que presta esta comunidad. Ocho décadas que han transcurrido viendo crecer a los Salesianos de Triana sin perder ni un ápice de su esencia y, sobre todo, manteniéndose fiel a su doctrina, por la que se fundó esta congregación, por la que se arraigaron en este lugar, y por la que siguen luchando cada día: estar al servicio de los jóvenes.

Ochenta años de historia que ya comenzaron mucho antes, en el año 1926, con la colocación de la primera piedra, y tras varios años de obras e interrupciones, a cargo del arquitecto Antonio Gómez Millán y gracias a la aportación económica de los Condes de Bustillo, logró abrir sus puertas el 1 de octubre de 1935. Desde entonces, este colegio ha sido un referente en el ámbito educativo. José Montserrat Guzmán fue el primer director de este centro que en sus inicios contaba con tres clases y 150 alumnos. Hoy día, Francisco José Pérez Camacho está al frente de 1.400 alumnos y de 100 profesores.

Los Salesianos de Triana, un colegio casi centenario

Fachada del colegio en los comienzos, cuando parte de las instalaciones estaban dedicadas al hospital.

Aunque el centro y su dinámica varíen con el paso del tiempo, las mismas columnas, las mismas paredes, las mismas fuentes, y algunas caras nuevas forman parte del claustro. Por delante, la dura tarea de dirigir un colegio de esta envergadura. Aunque aquí, la organización y las responsabilidades están perfectamente distribuidas, ya que existen estructuras intermedias, hay un equipo directivo, con cuatro jefes de estudio, uno por cada sección y el coordinador de pastoral. Todo ello para organizar cada una de las etapas con sus responsables más directos, desde Infantil hasta los Ciclos Formativos de Grados Superior, pasando por el Bachillerato.

Prácticas en Europa

En los últimos años, y según apuntan desde el colegio Salesianos San Pedro de Triana, en este centro ha aumentado la demanda de la formación profesional por parte de jóvenes que buscan una cualificación profesional que les facilite el acceso al mercado laboral. Y es que ante las escasas perspectivas de empleo de quienes finalizan los estudios universitarios, son muchos los que actualmente optan por un ciclo formativo para buscar nuevas oportunidades en un ámbito con más puertas abiertas.

Los Salesianos de Triana, un colegio casi centenario

Bendición del campo de fútbol en el año 1963, donde aparece, entre otras personalidades, Benito Villamarín.

Pero quizás, otro motivo por el que cada vez son más solicitados estos cursos y que se ha convertido en una plusvalía son las prácticas de trabajo en Europa. Éste, según aseguran, fue uno de los primeros centros de Sevilla en tenerlas. Actualmente hay 10 alumnos realizando estas prácticas, y también existe un intercambio con un instituto francés -Charles Mongrand- en Port de Bouc (Marsella), «donde alumnas francesas realizan prácticas en empresas sevillanas y el instituto francés nos busca puestos para realizar las prácticas de nuestros alumnos allí. Nuestro centro es Bilingüe», sostiene Reyes Robledo, profesora en el colegio de los Salesianos.

Un colegio que nació con vocación de enseñar a los jóvenes, formar, dar valores, y por el que ya han pasado diversas generaciones. Un centro concertado al que el Estado le otorga una cantidad de dinero sólo para mantenimiento ordinario y para el salario del profesorado. El resto, corre a cargo de esta Casa. Dieciocho directores ha tenido el colegio y cerca de doscientos salesianos han pasado aquí parte de su vida.

Las instalaciones

Empezó siendo un pequeño edificio rodeado de tierras y alejado, en un lugar aún despoblado. Según describen desde el centro, no existían viviendas alrededor. La tierra no era muy buena y construir el colegio no fue fácil. Eran apenas tres los salesianos que estuvieron en los inicios y se formó entonces una comunidad. De hecho, «son prácticamente los únicos religiosos, pertenecientes a una congregación masculina, que hay en Triana, junto con los dominicos».

Bendición del campo de fútbol en el año 1963, donde aparece, entre otras personalidades, Benito Villamarín

El colegio en la década de los años 70.

En los inicios, se edificó sólo la planta baja, y en años posteriores pasó a tener también un edificio contiguo y dos plantas más, que albergan las aulas, los laboratorios y el teatro. Así, el Colegio Salesianos San Pedro está compuesto por tres patios. El primero de ellos, el llamado de María Auxiliadora, se encuentra en la edificación original. Es un patio porticado de planta semicircular, con robustas columnas de ladrillos y alicatado con azulejos de la cerámica de Mensaque. El segundo patio es el de San Juan Bosco, de planta cuadrada. Y en tercer lugar, las pistas deportivas, que vienen a ser como las joyas de la corona. Niños y niñas del colegio y del barrio pueden disfrutar de las cuatro pistas de fútbol sala, de las dos de baloncesto y de la pista de voleybol que componen esta área deportiva, integrada también por un pabellón polideportivo cubierto.

Los orígenes

La idea de construir un colegio en el barrio obrero de Triana, donde no existía ninguna fundación religiosa dedicada a la enseñanza de niños pobres, nació a finales del siglo XIX, con motivo de la visita a Sevilla del Rector Mayor Miguel Rúa, siendo director de la Casa Salesiana de la Trinidad Pedro Ricaldone, quien posteriormente sería Rector Mayor de la Congregación Salesiana. La idea encontró eco en la tía del Conde de Bustillo, Dolores Armero Benjumea, que entregó un primer donativo a Pedro Ricaldone. El Conde de Bustillo, Pedro Armero Manjón,  encargó las gestiones del terreno. En su honor, la calle Juan Cotarelo se denominó Condes de Bustillo. Fue alcalde de Sevilla y murió en 1967.

Los Salesianos son una congregación de religiosos pertenecientes a la Iglesia Católica, fundados por Juan Bosco -cuyo día se celebró el pasado 31 de enero-, sacerdote, educador y escritor italiano.

Fotografías: Archivo Salesianos Triana – David Arrabal