El reloj de Triana ya no marca las horas por soleá. La composición creada por el trianero y guitarrista Ricardo Miño ha enmudecido. Esa música que acompañaba las horas en el arrabal dando la bienvenida a propios y extraños desde el pasado verano apenas ha tenido unos meses de vida. Y la pregunta no se ha hecho esperar: ¿Por qué ya no suena por soleá el reloj de Triana?

El motivo ha sido desvelado en la Junta Municipal del Distrito Triana celebrada esta semana. Si bien muchos viandantes ya se habían percatado de la ausencia de esta original melodía, el portavoz de la asociación Triana C.F. planteaba la pregunta en la sesión plenaria de enero: «¿De quién ha sido la orden de bajar el sonido del reloj del «Bar Faro», y la causa, o causas, de que se haya llegado a dicha situación?».

El delegado del Distrito Triana, Curro Pérez, aprovechaba para aclarar «el silencio» del reloj trianero. «Ha sido a raíz de una denuncia por un vecino, una persona molesta con el ruido, y hemos tomado esa medida preventiva porque la fuente emisora es pública, si fuese privada no podríamos haber actuado», alegaba Pérez. Para intentar solventar este «malestar» que ha generado la música del reloj, el delegado aseguró que han puesto el caso en manos del Servicio de Mediación para llegar a un acuerdo sobre necesidades y horarios.

El Ayuntamiento de Sevilla ha restaurado recientemente la torre del reloj de la plaza del Altozano remozándola e instalando un nuevo reloj aprovechando las esferas y agujas del anterior, que en los últimos años no funcionaba. Se trata de una construcción catalogada como «edificio singular» y protegida parcialmente por el propio Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2006. La torre del reloj de la plaza del Altozano data de finales del siglo XIX y se trata de un edificio «singular» que el planeamiento urbano protege de modo parcial, pero en su primer grado, al figurar en el plan especial de protección correspondiente al sector urbano Triana.

Este edificio albergó antaño la compañía de Vapores de la línea Sevilla-Sanlúcar, y actualmente en él se encuentra el restaurante El Faro. Y aunque ahora al arrabal no le falta ni un segundo de su tiempo con el reloj restaurado, habrá que esperar para saber si Manuel Melado podrá seguir recitando ese poema que creó para la afamada pieza: «ya suena por soleá / en el puente de Triana / el reloj de la Velá».