El primer puente que tuvo Sevilla fue, indiscutiblemente, uno de los monumentos más importantes que ha tenido la ciudad. La única forma de cruzar de una orilla a otra era a través de las barcazas que componían esta emblemática construcción. Una vía de comunicación que se materializó en el año 1171 dando el ansiado salto de la Sevilla sin puentes al primer puente que tuvo Sevilla: el puente de Barcas.

El trasiego no sólo de personas, sino también de ganado y mercancías, era habitual sobre las barcas de madera. Una pasarela que se erigió durante siete siglos en el mismo lugar donde se ubica hoy día el puente de Triana. La única sobre el río Guadalquivir que servía como conexión entre Sevilla, Triana y el Aljarafe. Y durante tantos años, fueron muchos los personajes relevantes que cruzaron el puente de Barcas.

Como Cristóbal Colón en 1493 tras su regreso de América y junto a una comitiva pintoresca compuesta por aborígenes de la tierra descubierta. Hizo lo propio Santa Teresa de Jesús, en su visita a la parroquia de Santa Ana. También atravesó estas barcazas de madera Isabel de Portugal cuando se casó con Carlos V en el Alcázar en 1526, según afirma Andrés Segura, el presidente de la Asociación Puente de Barcas.

También lo hizo el propio creador de esta construcción, el Emir Abu Yacub Yusuf, tras su fallecimiento, poco después de «haber caído gravemente herido en la batalla de Santarem». Sus leales portaron a hombros el cadáver del Emir sobre el mítico puente, explica Esteban Hernández en su obra privada «Triana en la memoria. 1940-1960».

El rey Alfonso X El Sabio atravesó el puente «al frente de un bien perpetrado ejército para combatir la plaza de Niebla, de la que se había apoderado su hermano el Infante Don Enrique y la que tras varios días de asedio y lucha, consiguió rendir». E igualmente lo hizo en coches de caballos el rey Fernando VII en 1823.

Pero cruzar a Sevilla antes de la construcción del Puente de Isabel II se convertía, con el paso del tiempo, en un paseo de alto riesgo. No estuvo exento de accidentes que llevaron incluso a provocar la muerte. Como el caso de un vecino de Triana, Alonso de Mena, «que al pasar por el puente con su caballo resbaló, y aunque él se agarró a un palo, se ahogó. El caballo fue sacado del río por Alonso de Antequera», relata Hernández.

Hermandades y procesiones

En cuanto a las cofradías de la ciudad, la primera que cruzó fue la Virgen de los Reyes el 30 de noviembre de 1532. En 1830 «lo hizo la Hermandad de la O para hacer su penitencia a la Catedral, dejando de hacer ese año la estación de penitencia a la Parroquia de Santa Ana como era tradicional entre las hermandades del barrio», añade Esteban Hernández.

En 1845 lo hizo la hermandad del Santísimo Cristo de las Tres Caídas y la Virgen de la Esperanza. «Y en 1846, cuando el puente de barcas estaba colocado en la cruz de charanga, por estar realizándose las obras del nuevo puente, pasó por primera vez la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima del Patrocinio para hacer su estación a la Catedral».