Su gran aportación económica para la construcción del Colegio Salesianos de Triana les llevó al nomenclátor sevillano. En su honor, y por su desinteresado gesto, la calle Juan Cotarelo se denominó Condes de Bustillo. Su natural modestia quiso que no se les nombrara el día en que se bendecía la iglesia de María Auxiliadora, ni que hubiera la más mínima mención acerca de su mecenazgo en este proyecto. Deseo que se cumplió sólo a medias. Pero, ¿quiénes eran estos bienhechores?

Pedro Armero Manjón, conde de Bustillo, fue político y alcalde de Sevilla entre 1926 y 1927. Ostentaba el título nobiliario desde 1911, un nombramiento que fue creado por la reina Isabel II en el año 1860 a favor de su abuelo José María de Bustillo Gómez de Barreda, quien fuera ministro de Marina. Tanto él como su esposa, la condesa de Bustillo María Luisa Díez Hidalgo, siguieron la estela de su tía Dolores Armero Benjumea, que entregó el primer donativo en apoyo a la idea de emprender las obras salesianas en Triana.

Idea que nació a finales del siglo XIX en el arrabal, donde no existía ninguna fundación religiosa dedicada a la enseñanza de niños pobres, con motivo de la visita a Sevilla del Rector Mayor Miguel Rúa, según detalla el historiador Jesús Luengo Mena en el libro «Los Salesianos de Triana: setenta y cinco años al servicio de los jóvenes». Por aquel entonces, era director de la Casa Salesiana de la Trinidad Pedro Ricaldone, quien siempre tuvo en mente la fundación de una Casa en Triana.

¿Quiénes fueron los Condes de Bustillo?

Cripta donde están enterrados los Condes de Bustillo, bajo la Parroquia de San Juan Bosco.

Por todo ello, los condes deciden patrocinar la fundación y Pedro Armero realiza una primera compra de terrenos que resultó fallida, por ser demasiado pequeños, en la calle Pagés del Corro, por lo que posteriormente los vendió a los Padres Paúles por el mismo importe. Finalmente se encontró el solar adecuado, de gran amplitud con más de 15.000 metros cuadrados, aunque se dividió y una parte fue vendida para el Hospital de la Cruz Roja.

Por fin, el 1 de octubre de 1935 el sueño se hizo realidad y el Colegio Salesianos San Pedro de Triana abría sus puertas, convirtiéndose en todo un referente en el ámbito educativo. Según describe Luengo en su libro, la fundación trianera se denominó San Pedro por doble motivo: tanto por Pedro Ricaldone como por el mecenas, el conde de Bustillo Pedro Armero.

El adiós de los mecenas

El colegio quedó «desamparado» tras el fallecimiento de su mayor patrocinador. El conde de Bustillo fallecía el 1 de febrero de 1967 en su casa-palacio de la calle Cuna. Las incesantes condolencias no se hicieron esperar, ya que era una persona muy popular además por sus numerosas obras de caridad. Su funeral tuvo lugar en la iglesia del Salvador.

Dos décadas más tarde, el 17 de octubre de 1987 fallecía María Luisa Díez Hidalgo, condesa de Bustillo, en su casa de Jerez de la Frontera, a tan solo un año de cumplir un siglo de edad.

Los fundadores del colegio, los Condes de Bustillo, están muy presentes cada año en el Colegio Salesianos de Triana mediante recordatorios para que los alumnos conozcan a quienes financiaron este proyecto, y su eterna presencia figura en el patio del centro. El deseo del Conde era enterrarse en la iglesia que él construyó. Así, debajo del altar, en una cripta, descansan en paz los modestos promotores del colegio de los Salesianos de Triana.