El calor de julio parece concentrarse en la Velá en estas noches en las que la calle Betis se abarrota de gente de todo tipo y de la que, al paso de los años, se ha ido cribando ese marchamo cani y bronquista que desvirtuó por un tiempo la fiesta del arrabal, que lleva a gala ser la más antigua de Sevilla y en la que queda mucha teoría de celebración antigua y una realidad casi indescifrable que sigue constituyendo su atractivo, abierto a la música, la cultura y el deporte, sin olvidar ese viejo juego consustancial a la Velá que es la cucaña, en la que cada tarde los más jóvenes compiten por alcanzar una bandera blanca antes de sumergirse en el Guadalquivir.

Indudablemente, la entrada a Triana desde Sevilla estos días sigue la línea que marca el puente de Isabel II, adornado de farolillos blancos y verdes y de banderas de España, que se topan con la enseña republicana enhiesta sobre el río en las traseras de la caseta de IU, empeñada en sacar de los baúles banderas sin planchar, pasquines y símbolos y de reivindicar los mojitos en vaso de plástico, desterrados de un paisaje en el que manda la Cruzcampo entre alguna que otra botella de manzanilla.

Es lo que se bebe en la Velá, donde se come un poco de todo y a precios asequibles en las veintiséis casetas que jalonan la calle Betis y la bajada a ella desde el Altozano, un espacio aromado de frito de adobo y sardinas «asás» -consustanciales a la fiesta-, algunas en mini-espetos, como las de la caseta del PA, que, por su carácter andaluz universal, habrá querido traerse una visión malagueña a Triana. Casetas de todos, instituciones, hermandades, asociaciones, muchas de ellas deportivas, representan a todo el pueblo. Y entre ellas, las de los partidos, PP -con sus pulverizadores de agua hacia fuera- y la del PSOE, las más concurridas, con auténticas muchedumbres copando la calle a sus puertas.

Y es que esta fiesta pervive a costa de sí misma, de adaptarse a nuevos públicos que no fallan a este reclamo en el que aún quedan vestigios de otros tiempos, como el puesto de «arvellanas» verdes o el vendedor de higos chumbos, a los que se une el impecable puesto de buñuelos «Los gitanillos», con las buñoleras vestidas con blusas de lunares verdes.

En la realidad de la Velá resucita todo ello entre los recuerdos de los más viejos del barrio, los que no recorren ya la calle Betis, esas mujeres de moño alto que se colocaban la moña de jazmín en el pelo o en el pecho -ahora a cincuenta céntimos y venidas de los «charlere» de Palomares y Montequinto-, que se sientan en el Altozano a esperar las actuaciones, en las que, ciertamente, el Distrito, con su alcalde, Curro Pérez, a la cabeza, han buscado la variedad siempre unida a la idiosincrasia de la fiesta: flamenco, sevillanas, copla… De Albahaca, que llevó a Pareja Obregón y su piano entre sus amigos a Alejandro Vega y Erika Leiva, que actuarán hoy y el viernes, respectivametne, sin olvidar la música cofrade, con la Banda del Cristo de las Tres Caídas, que se subirá al escenario el sábado, entre otras actuaciones.

Tiradores de cerveza
Con gran animación ayer se celebró otro de los tradicionales concursos de la Velá, el de tiradores de cerveza Cruzcampo. Se alzó con el primer premio Ana Sánchez, de Casa Diego. Segundo y tercero quedaron los representantes del Bar Remesal y de La Rosa de San Gil. En el concurso de «La Caseta más trianera» se llevó el premio la de la Peña Trianera, que recogió su presidente, Manuel Pérez Luque.

Este jueves en la Velá

De 10 a 12 horas

Juegos Acuáticos: Pásame el globo, Siameses del globo, Pies quietos, Los camareros. Tiro al cesto, tiro al gol y carrera de sacos. Para adultos, dominó y La Rana. En la AA. VV. Santa Ana.

De 18 a 20 horas

Último día de la cucaña.

20.30 horas

III Concurso de sevillanas Matilde Coral.

21 a 23 horas

Torneos de Fútbol Sala en el Centro Deportivo Antonio Álvarez y de Fútbol Siete en el Charco de la Pava.

22.30 horas

Actuación de Alejandro Vega en el Altozano.

De 10 a 14 y de 19 a 24 horas

Exposición «Mundos Paralelos» de Gualberto García. Casa de las Columnas.