Triana bien pudiera ser el título de uno de los tomos de la historia de la aviación española. Pero el idilio entre la aeronáutica patria y el populoso barrio de Sevilla va más allá y uno de los diseños fabricados en los talleres de la Hispano Aviación de la calle San Jacinto, el HA-100, tomó el nombre del arrabal en el que nació: Triana.

Unos nueva metros de longitud, 1.024 kilos, una potencia de 755 caballos, 478 kilómetros a la hora y asientos para dos definían al HA-100 Triana, un proyecto que nace en el año 1951 como encargo del Ministerio del Aire de España al diseñador de aeronaves alemán Willy Messerschmitt. El avión, que se realizaría en Sevilla, estaba concebido como un biplaza de entrenamiento, tanto de aviadores comunes como para pilotos de caza, por lo que el Triana tenía en su diseño espacio para dos ametralladoras fijas con mira.

Apenas dos años después de la firma del primer contrato, en otoño de 1953 el prototipo del Triana se preparaba para realizar su primer vuelo de pruebas. Detrás quedaban problemas generados por el abastecimiento de muchos componentes. El primer HA-100 echó a volar el 10 de diciembre de 1953.

HA-200 Saeta, sucesor del Triana.

HA-200 Saeta, sucesor del HA-100 Triana.

El primer ensayo mostró problemas en el motor, un Beta de la casa Enmasa que sustituía al original, el Elizalde Sirio que daba 450 caballos. Hechos los cambios y ya con un nuevo motor, el Wright Cyclone 7 de 800 caballos, el segundo prototipo despegó en 1955. Los problemas de abastecimiento se sucedieron y el Triana fue cancelado en 1962 cuando los cinco primeros aviones de la serie de 40, de una prevista de cien, estaban terminados y listos para volar. Sus piezas se reutilizaron en otro avión con nombre singular: el HA-200 Saeta, también hecho en Triana.