La historia ocurrida a Francisco Javier Campoy puede que le haya sucedido a muchas otras personas, pero posiblemente con un desenlace diferente. La suya no es sólo una historia de «buena suerte», sino también una paradoja entre el bien y el mal. Un llamamiento a la bondad que devuelve la confianza en el género humano retando a la iniquidad.

Todo comenzó antes de Navidad, cuando este joven asesor fiscal residente en Triana -y procedente de Jaén- encontró que su coche estacionado en la vía pública había sufrido un golpe. Ni rastro del infractor pero sí de un «honrado vecino» que le indicaba modelo, matrícula y nombre de la empresa del vehículo en una nota que decía «Te ha dado en la aleta delantera derecha». Francisco Javier se puso de inmediato en contacto con la entidad responsable y en un principio el encargado aceptó dar los datos de su seguro. Pero tras un tiempo de espera, y requiriendo de nuevo la información, el joven se encontró con una negativa como respuesta. No había acuerdo y la empresa no admitía el parte.Y Triana encontró al vecino honrado

Así las cosas, y por recomendación de su aseguradora, Campoy comenzó una búsqueda que resultó satisfactoria. Hacía un llamamiento a la colaboración vecinal repletando bares y establecimientos con carteles para localizar al testigo del incidente. «Ruego por favor se pongan en contato conmigo para ayudarme y evitar así que conductores irresponsables se vayan de rositas cuando provocan daños a terceros», alegaba en la hoja que ha inundado la zona próxima a Ronda de Tejares hace unos días. Finalizaba el escrito, donde aparecía la copia del manuscrito que recibió del «honrado vecino», agradeciendo su gesto y detallando sus datos personales para establecer contacto.

La respuesta no se hizo esperar. En apenas 24 horas, la llamada surtió efecto. «Me llamó y me dio sus datos por si fuese necesario testificar. Volvía de trabajar y encontró el cartel en el barrio. Es una persona muy agradable y me ha ofrecido su ayuda, he tenido mucha suerte», confiesa satisfecho Francisco Javier. El vecino que ha dado muestras de tal generosidad se llama Emilio, y ya vivió un caso similiar con el coche de su hija. Por ello, no dudó en reprender al conductor que dio el golpe al coche de Francisco Javier, que hizo caso omiso y se marchó sin dejar nota de lo ocurrido.

«Necesito su testimonio por si hiciera falta, él daría la versión de lo que sucedió allí, aunque al final no llega nunca a juicio, suele haber entendimiento entre ambas partes», explica el joven afortunado. «Tienen hasta esta semana para aceptar nuestra propuesta, si la rechazan, el vecino lo aclararía», añade. En ese caso, demostrando una vez más su comportamiento ejemplar.