La huelga de Lipasam está colmando la paciencia de muchos sevillanos. Los titubeos entre los vecinos con los que arrancaba el paro en el servicio de basuras, que suma ya ocho días, han dado paso a quejas y reproches a los trabajadores de Lipasam. Mientras, los contenedores alcanzan más de dos metros en algunos puntos del Casco Antiguo y los residentes alertan de la existencia de roedores entre la basura.

Pocos saben con exactitud el porqué de la huelga de Limpieza Pública y Protección Ambiental (Lipasam). Y no muchos se atreven a señalar con exactitud de quién es la responsabilidad de este paro en la recogida de basuras. La mayoría coincide en pedir el cese de la huelga, que está afectando al día a día de los ciudadanos.