Los sevillanos han amanecido con una huelga de basuras que no esperaban, que no entienden pero que sí padecen. Los contenedores han ido mermando su capacidad a medida que pasaban las horas y en algunas zonas del distrito Casco Antiguo las bolsas con desperdicios se hallaban en mitad de las aceras. Entre los vecinos, dos posibles versiones: el derecho de los trabajadores a reclamar sus derechos frente al malestar de los los ciudadanos, los principales perjudicados.

De momento, la jornada de huelga indefinida promovida en la sociedad Limpieza Pública y Protección Ambiental (Lipasam) apenas deja impacto en el Casco Antiguo, salvo en la calle Castelar o en Teodosio donde los rastros eran visibles a media mañana. Los servicios mínimos han retirado un 17 por ciento de la basura acumulada el primer día de huelga. Unas 120 toneladas de un total de 700 que suele generar la ciudad en un día laborable.