En época de cierres, cumplir 75 años de negocio es todo un hito. El mercado de la calle Feria está de enhorabuena, uno de sus puestos celebra las bodas de brillantes. Rafael Ramírez, Rafaelito el del queso, heredó una tabla de su padre, un puesto de trabajo y el cariño de sus clientes. Este jueves lo celebra con sus compañeros y amigos.

«Mi matrona me dijo que nací al son del chatararátachán, con la virgen de la Esperanza pasando por la puerta del mercado de la calle Feria», explica Rafael. De ahí sus dos grandes pasiones: la Macarena y el mercado. El ha vivido en primera persona las transformaciones del barrio, hermandad y la plaza de abastos.