Han sustituido las probetas, los tubos de ensayo, el matraz o el serpentín por tipómetros, pinceles, los tipos de plomo, las guillotinas e incluso una imprenta de gran tonejale. En su interior, no hay batas, pero sí mandiles. En una época en la que se vilipendia al papel a favor de los píxeles surge LAB, un laboratorio en el que se experimenta con la cultura visual desde un prisma muy didáctico.