Los caseteros ultiman los preparativos en el Real de la Feria. Tablas, toldos, cortinas, pinturas, herramientas, y muchos trabajadores se apresuran para que todo esté listo el próximo lunes 15 de abril. Pero antes de que llegue la noche del «pescaíto», son muchas las personas que viven la preferia y no precisamente disfrutando de una copa de manzanilla. Es el caso de Ángel, quien desde el pasado fin de semana, ayuda en el montaje de su caseta. «Empezamos poniendo las barandillas en el exterior, el suelo de tablas, los arcos, y por último los adornos. Los primeros días traemos sólo lo que vamos a montar porque aún no tenemos vigilante por la noche», explica. Y aunque los días fuertes del montaje ya han pasado, aún queda rematar hasta el último detalle en las casetas. «Las flores las encargamos a una asociación de niños discapacitados, y así les sirve de donativo para el centro», apunta este socio.